El cliente cada vez es más inteligente y está cambiando su forma de relacionarse con las marcas y con las organizaciones, según un estudio de IBM Analysis a más de 16.900 consumidores de todo el mundo.
Para definir al consumidor del siglo XXI podemos utilizar 3 adjetivos: escéptico, poderoso y conectado.
Respecto a la compra, Internet y las redes sociales tiene un poder decisorio, el 53% de los consumidores usan internet para comparar precios entre tiendas y marcas, los adolescentes usan sus móviles para enviarse mensajes pidiendo consejo y se conectan a internet desde el móvil para consultar sobre el producto mientras está comprando en la tienda.
Y si hablamos de entretenimiento, internet tiene el triple de consumidores de ocio que la televisión, en la franja de uso de 6 horas diarias o más. Las principales webs que navegan son espacios como YouTube, MySpace, Facebook, videojuegos o juegos para móviles.
En cuanto a compromisos, la gente está dispuesta a pagar hasta un 20% más por recursos energéticos respetuosos con el medioambiente. Ojalá esa concienciación fuera generalizada, productores y consumidores adoptando la misma postura, así las generaciones venideras verán lo maravillosa que es la naturaleza y no quedará en un recuerdo sino un presente.